Recuperación laboral en México no incluye a las mujeres

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Aunque se nota una mejora general en la situación del empleo en México, el panorama de las mujeres no es alentador.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) reveló la edición sobre el segundo trimestre del 2021 de su Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE). Este instrumento pretende dar una visión general del estado de los trabajos en el país, con distinciones por entidad federativa y género.

La Población Económicamente Activa (PEA), las personas con 15 años que están laborando o activamente están buscando un trabajo, creció a 57.6 millones de personas, un aumento del 9.8% con respecto a la cifra registrada en el segundo trimestre del 2020 y 20 mil individuos por arriba del nivel registrado a finales del 2019, previo a la pandemia.

Pero la mayoría de estos avances no están beneficiando directamente a la población femenina. En los últimos 12 meses, la tasa de participación en este segmento (es decir, el porcentaje de mujeres de 15 años o más que son parte de la PEA) solo ha crecido en 7.4 puntos porcentuales, pasando de 36.5% a 43.9% entre el segundo trimestre del 2020 y del 2021. En el caso de los hombres, el avance está por encima del 12%.

Otros indicadores claves muestran un retroceso para las mujeres en los últimos 12 meses, sugiriendo que las condiciones de empleo para este sector han empeorado. Mientras que la desocupación (la población que no trabaja, pero está en busca de una plaza) se redujo entre los hombres, entre las mujeres pasó de 3.9% a 4.2%, equivalente a 200 mil individuos.

También incrementó la tasa de presión general (personas desocupadas más personas ocupadas que buscan otro empleo) de 6.7% a 7.8% entre las mujeres a lo largo del año. La tasa de trabajo asalariado (que perciben un sueldo formal) también se reduje, del 75.3% para la mitad del 2020 a 65.9% a finales de junio pasado.

Retrocesos en el corto plazo

Aunque algunos de estos indicadores muestran una tendencia positiva en la comparación trimestral (por ejemplo, más mujeres dentro de la PEA), otros índices más confirman que los problemas de este segmento del público no tienen una solución a la vista.

Por ejemplo, la tasa de presión general tuvo un incremento de 0.3 puntos porcentuales entre el primer y el segundo trimestre del 2021, lo que significa que hay más mujeres queriendo cambiar (o encontrar) trabajos. También la tasa de trabajo asalariado pasó de 66.9% a 65.9% entre estos dos periodos.

Tal vez más importante, dos indicadores clave del empleo que no parecen motivo de preocupación en la comparación interanual empiezan a adoptar una tendencia a la baja entre las mujeres.

La tasa de condiciones críticas en la ocupación (personas que trabajan pocas horas a la semana por razones ajenas a sus decisiones, o bien que deben trabajar extensas jornadas de trabajo con salarios insuficientes, y un indicador relativamente nuevo de Inegi en su ENOE) subió 0.1 puntos porcentuales entre el primer y el segundo trimestre del 2021.

Por otro lado, la tasa de informalidad laboral (personas vulnerables en su situación laboral porque la unidad económica donde se desempeñan no reconoce oficialmente su vínculo de trabajo) entre las mujeres incrementó de 54.5% a 56.1%. El retroceso en estos dos indicadores sugiere que la situación laboral de las mujeres que sí están empleadas es económicamente más compleja.

Mujeres, las más afectadas por la pandemia

Ya varios especialistas, estudios y organizaciones habían advertido de la vulnerabilidad laboral a la que se enfrentaban las mujeres luego de la crisis sanitaria de la COVID-19. En mayo, también en estimados obtenidos a partir de las cifras de Inegi, se concluyó que siete de cada 10 personas que continuaban desempleadas luego de la pandemia eran de la población femenina.

A eso se debe sumar la carga de trabajo que representan las actividades domésticas no-remuneradas, que aún recaen desproporcionalmente sobre las mujeres. Para finales de julio, se calculaba que alrededor de 16.9 millones de ciudadanas mexicanas no se podían reintegrar a la fuerza laboral precisamente por el cuidado de la casa y los hijos, una situación que se acentuó con el cierre de las escuelas y planteles educativos.

También es importante destacar que no se trata de una situación única de México. La Organización Internacional del Trabajo (ILO) estimaba que, aunque el número de trabajos entre hombres debería recuperarse a niveles de 2019 este mismo año, todavía quedaría una deuda de millones de plazas entre las mujeres. A escala global, de los 54 millones de empleos perdidos entre este segmento de la población, al final del año aún quedaría una brecha de 14 millones.

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